Abrí los ojos y una punzada de dolor me atacó la frente. Me senté en la cama soportando el terrible dolor de cabeza, consecuencia de la resaca, y vi cómo Mer aún dormía a mi lado. Estaba desnuda y sólo cubierta por una fina sábana que marcaba su contorno en el colchón. Quise acariciarla, besarla y enredar mis manos en su pelo, pero me arriesgaba a que se despertara y se veía muy bella mientras dormía. La paz inundaba su rostro, el cual estaba orientado hacia mí.
Miré el reloj: Las nueve de la mañana. Me levanté, y cogí mi ropa. Entré en el baño de la habitación, dispuesta a tomar un baño para calmar el dolor que torturaba a mi cuerpo. Una vez dentro de la ducha me enjaboné y entonces Mer entró conmigo.
-¿Qué haces?
-Hay que ahorrar agua. –Dijo giñándome un ojo.
Entonces me quitó la esponja y empezó a pasármela por todo el cuerpo suave y sensualmente. Una vez tuve espuma de sobra en el cuerpo empezó a utilizar las manos, sobándome los pechos desde detrás y pegando su cuerpo al mío. No pude evitar gemir y ella se acercó a mi oído.
-¿Te gusta? –Pregunto en respuesta a mi respiración agitada.
-Mmmm.
-Pues ahora quítate el jabón que vamos a ver cómo ha quedado la casa después de la fiesta de anoche. –Dijo quitándole todo atisbo de sensualidad a su voz y separándose de mí.
Se duchó rápidamente, aprovechando el jabón que había pasado de mi cuerpo al suyo durante los frotamientos. Yo no paraba de mirarle, en parte por lo increíble que me parecía lo que acababa de hacerme (dejarme con el calentón del siglo), y en parte porque era muy sexy la forma en que el agua resbalaba por la curva de su cintura.
Al final iba a resultar que yo también era bisexual…
Mer se fue y terminé de ducharme. Me puse el vestido y salimos.
Fuera de la habitación todo era una ruina. Decenas de personas dormían tiradas en el suelo, entre vasos y botellas, y aún con lo que estuvieran bebiendo en la mano. Si no a todos, a la mayoría de las personas que había por allí les faltaba alguna prenda, ya fueran los zapatos o lo básico, hasta el punto de encontrarse en ropa interior.
Después de echar un ojo por la parte alta y “no ver nada nuevo en una fiesta”, según Mer, que mientras caminábamos me contaba a los miles de fiestas a las que había ido, bajamos y un tanto de lo mismo. Por un momento me quedé mirando a un punto fijo y mi acompañante adivinó que había visto a Ethan, así que tiró de mi brazo para que la siguiera.
-Olvídale. –Me dijo.
-Estaba…
-¿Con la misma de anoche? Olvídalo. No te merece. Seguro que no sabe qué hacer con una mujer como tú en la cama. –Me miró y sonrió. No pude evitar ruborizarme.
Recorrimos la parte baja y no pude evitar reír cuando encontramos a una pareja que se había quedado dormida dándole al tema. Pocas personas seguían en pie y la música estaba apagada. La luz matutina nos cruzaba la cara y el olor que inundaba la estancia era repulsivo, así que decidimos salir a tomar el aire.
En las escaleras del porche había un chico sentado, sólo y en silencio. No parecía borracho así que supuse que se le habrían pasado los efectos del alcohol a lo largo de la noche.
La verdad es que aquel pelo negro e imposible de despeinar me resultaba familiar.
-¿Nick? –Pregunté a la silueta que me daba la espalda.
Oh que corto! D:
ResponderEliminarOye, Mer es un poco hdp no? Calentando y dejando a medias xD
"Al final iba a resultar que yo también era bisexual…" Y después de una noche como esa aún lo duda? xDDD
Bueno, creo que no tengo más que añadir. Corto, pero me gusta, como siempre ^^
PD: Luego dices de mi, pero mira que dejarlo ahí.. ¬¬