lunes, 12 de septiembre de 2011

7.

-Joder, hoy pareces una loba –Comentó Ethan con lasciva mientras se subía los pantalones.

-Gracias, campeón –Le respondí mirándole de reojo y con una medio sonrisa.

Salí del baño y vi que faltaba alguien.

-¿Dónde está Nick?

-Se ha ido. –Contestó Amy –Dijo que tenía algo que hacer.

-¿El qué? –Pregunté entre la extrañeza y la preocupación.

-Yo qué sé.

Empecé a caminar en dirección a las escaleras cuando Ethan me detuvo.

-¿Adónde vas? –Preguntó sujetándome del brazo.

-A buscar a Nick.

-¿Por qué? –Sus preguntas eran serias y tajantes.

Lo pensé. ¿Por qué? Si tenía cosas que hacer ya lo vería más tarde… Y tampoco tenía que importarme mucho lo que hiciera con su vida, sólo le estaba prestando mi casa una temporada.

-Anda, ven que tengo un regalo para ti. –Dijo sonriente al ver que no contestaba.

Entonces me llevó a su coche y de allí sacó una caja. Lo miré y asintió, abrí el paquete y vi que en el interior descansaba un corto y, a juzgar por el tamaño, estrecho vestido negro. Se me iluminó el rostro. Era precioso. No tenía muchos detalles, era todo negro, de tirantes y una cremallera plateada lo recorría de arriba abajo por la parte de atrás.

-Oh, dios. Me encanta Ethan, joder. No tenía que haberte molestado, seguro que te ha costado un ojo de la cara. –Me abalancé hacia él y le cubrí el rostro de besos.

-Espera, aún hay más. Un vestido como ese no puede llevarse con cualquier zapato.

Sacó otra caja del coche y al abrirla encontré unos tacones de aguja negros y relucientes. Demasiado altos para mí, pero me parecieron perfectos, a pesar de todo.

-¿Y cuándo esperas que me ponga esto?

-Pues en la fiesta de éste sábado.

-¿Qué fiesta? –Le miré extrañada.

-Un colega me ha invitado a una fiesta en casa de un chico que al parecer quiere montar una juerga descomunal. No conozco al chico en cuestión pero mi colega dice que cuanta más gente mejor y bueno, me gustaría que vinieras conmigo. Me gustaría mucho, en realidad. –Sus ojos estaban llenos de dulzura.

-Ethan, ya sabes que a mí las fiestas…

-Te va a encantar, en serio. Haré que te lo pases genial. Tienes que ir a una buena fiesta, y me consta que esta lo será. –Me interrumpió.

Me cogió de las manos y las movió como si fuéramos dos enamorados. Miré hacia abajo, pensé un momento y volví a levantar la cabeza.

-De acuerdo. No pierdo nada y tienes razón, tengo que ir a una buena fiesta.

Nos besamos. Pero no fue como en el baño momentos antes, no sólo era pasión, pude notar mariposas de esas en el estómago y la ternura aflorando de mis labios.

-Chicos, vamos a tonar algo ¿Os venís? –Gritó Larry unos cuantos metros más atrás.

-Claro. –Dijo Ethan cuando nos separamos.

Fuimos a la cafetería de siempre y mientras George, el chico más sonriente de la pandilla, imitaba a una morsa con dos patatas fritas en la boca, yo no dejaba de mirar lo feliz que parecía Ethan.

Después de pasar todo el día de allá para acá por toda la ciudad, de reírnos con las payasadas de George y de muchos arrumacos con Ethan éste se ofreció a llevarme a casa.

Una vez en el coche puse algo de música.

-Bueno, supongo que ya es oficial, ¿no? –Preguntó Ethan bajando el volumen del radio casete.

-¿Qué?

-Lo nuestro. ¿Es oficial? –Me miró durante dos segundos para volver a fijar la vista en la carretera.

¿Una pareja? ¿Una pareja de verdad?

-No lo es ¿verdad? –Parecía decepcionado.

-No he dicho eso.

-El que calla otorga. Reila, llevamos un año así y nunca te lo he dicho pero te quiero. Para mí no eres un simple cacho de carne al que tirarme cuando me dé la gana. Y no deberías serlo para nadie. Si no quieres nada serio conmigo lo entenderé, pero ahí dejo la propuesta. Y te lo repito: Te quiero. –No me miró en ningún momento.

El resto del camino lo pasamos en silencio y cuando llegamos a mi casa me bajé del coche sin decir nada, fui hasta su ventanilla y le di el beso más largo que nunca le había dado.

-Si, Ethan. –Dije sonriente.

Por un momento pareció no entenderlo pero luego su rostro se iluminó y volvió a besarme.

-Te llamaré mañana. –Dijo mientras subía la radio y se iba a toda leche por l carretera.

Una vez dentro de casa todo me pareció muy precipitado. Quizá últimamente me estaba dejando llevar demasiado… Pero bueno, no tenía nada que perder y Ethan era un chico increíble. Me gustaba, la verdad.

Subí a la parte alta y me percaté de que Nick no estaba en casa a pesar de ser ya las diez de la noche. No sabía si llamarlo… ¿Sería psicópata? Dijo que tenía que hacer unas cosas… Pero ya era muy tarde así que le llamé. Tres veces, para ser exactos. No me lo cogió ni una sola vez. “Yo no soy su madre para estar pendiente de a qué hora llega a casa. Ya es mayorcito.” me dije.

Me duché, vi un poco la tele y me acosté.

A la mañana siguiente, cuando me desperté, Nick no había llegado aún. Eso o se había ido a primera hora de la mañana.

1 comentario:

  1. OOOOOHHHH que mono Ethan!!
    En el capítulo anterior creo que dije lo contrario, pero da igual xDD
    Y donde mierda se ha metido Nick??? O_o

    Sigue, sigue. sigueloooo ._.

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