lunes, 3 de octubre de 2011

13.

-Nadie te lo impide. –Dije al fin.

-En realidad sí. Me lo impido yo mismo. No estoy seguro de si debería…

Hubo un silencio. No muy largo, pero sí lo suficiente como para que me sintiera incómoda.

-¡Nick! –Se oyó un grito a nuestra espalda rompiendo aquel extraño ambiente. –Joder, ¿dónde estabas, colega? Te he buscado por toda la casa. Oh, veo que tienes compañía. Si quieres me voy…

-No, tranquilo. ¿Qué quieres, Frank? –Dijo Nick antes de que los dos nos giráramos al mismo tiempo.

Un chico de ojos increíblemente verdes y baja estatura permanecía apoyado en el marco de la puerta con las manos en los bolsillos. Lucía unos pantalones vaqueros y una camiseta que dejaba ver unos brazos totalmente cubiertos de tatuajes. Aparte de poseer una sonrisa pícara y tentadora a la vez que dulce, el aro del lado izquierdo de su labio inferior resultaba muy sexy junto con el de su nariz.

-Que me ayudes a despertar a toda esta gente para que se vayan a sus jodidas casas. –Hubo una pausa. –Oye, ¿te pasa algo?

-¿Eh? No, que va. Ahora voy.

-Te espero en la cocina… Termina lo que quiera que estuvieras haciendo. –Y giñó un ojo antes de entrar.

-Reila, tengo coche. Podemos volver juntos a casa…

-¿Desde cuándo tienes coche? –Pregunté extrañada.

-Desde siempre. Frank me lo ha guardado un tiempo. Bueno, ¿quieres o no que te lleve a casa?

Me lo pensé un momento.

-Vale…

Entonces Nick desapareció por la puerta y no pude decir nada más.

Me volví a sentar en las escaleras. No estoy muy segura de qué hice la casi media hora que permanecí allí. ¿Pensar? Si no eso, algo parecido.

Cuando pude reaccionar me levanté y caminé hasta encontrar a Mer. Sin decir nada me coloqué a su lado y apoyé mi cabeza en su hombro.

-Re, me tengo que ir… Tengo que trabajar y bueno, aunque la ducha de hoy ha sido muy satisfactoria, tengo que cambiarme de ropa y esas cosas…

-Claro, entiendo. –Dije sonriendo. Aquella chica era un amor.

-Toma mi número. Nos vemos, enana.

Y se fue. No la vi hasta un mes más tarde, pero eso lo contaré más adelante…

En la casa ya no quedaba nadie más que Nick, Frank y yo. Eso sí, aquello parecía un vertedero… Así que decidí ayudar a limpiar para que aquello no se les hiciera tan pesado a los chicos.

Más de una vez me pregunté dónde estaría Ethan mientras yo recogía vasos y toda clase de porquería del suelo. Quizá porque él también se había convertido en basura para mí.

-Chicos, yo recojo lo que queda… Ya es tarde, iros a casa. –Dijo Frank cuando eran casi las dos del mediodía.

-Gracias, tío.

-Por cierto, yo soy Frank. –Dijo dirigiéndose a mí. –Nick no se ha tomado la molestia de presentarnos. Es un impresentable. –Guiñó un ojo de nuevo.

-Yo soy Reila… -Me presenté tímida y sonrojada.

-Bueno, vámonos. –Dijo Nick tirando de mi brazo.

-Tranquilo, que no te la voy a quitar a pesar de que sea tan guapa como me la describiste. –Oí que gritaba Frank mientras salíamos por la puerta casi corriendo.

Una vez en el coche noté un ligero y casi extinguido rubor en las mejillas de Nick.

-Ignora a Frank…

-¿De verdad?

-Bueno, ¿tienes hambre? –Cambió de tema rápidamente.

-La verdad es que estoy hambrienta…

-Bueno, pues vamos a comer algo y luego volvemos a casa.

-¿Por qué siempre estás tan serio?

-¿Hm? No sé.

-¿Qué querías decirme esta mañana en el porche?

-Creí que ya lo habrías olvidado… -Dijo con pesar.

-Pues ya ves que no.

-Es una tontería… -Intentó escaquearse.

-Quiero escucharla.

-Reila, yo…

1 comentario:

  1. NO PUEDE SERRRR
    Otro capítulo que dejas en el mismo punto que el anterior --" Conseguirás que me tire de los pelos por la desesperación xDD

    Dios, Frank es la polla siempre hahaha

    Así que Nick le ha hablado de Reila... Háa ya es hora de que le diga lo que le tenga que decir ê.ê

    SIGUEEEELO PRONTO por favor, o... O... O no se que haré xDDD

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