Esa noche no volvimos a hablar sino para decidir qué íbamos a ver en la televisión después de cenar.
Pasó una semana, y otra, y otra… Después de dos meses se podía decir que había mejorado la confianza entre nosotros. No digo que fuéramos súper amigos, ni que nos abrazáramos en alguna ocasión simplemente podíamos vivir como los compañeros de piso que éramos por el momento y si alguno necesitaba algo no dudaba en pedírselo al otro. De todas maneras no dejábamos de tener las típicas disputas por cosas estúpidas y por lo que parecían ser celos. A Nick ya no le hacía mucha gracia quedar con Amy y cuando estábamos juntos ni se rozaba por ella, sin embargo parecía que la chica me hacía la pelota porque no paraba de tener gestos cariñosos conmigo. Quizá delante de mí Nick no la soportaba, pero tampoco sabía lo que hacían a mis espaldas.
Avanzamos mucho en la casa de enfrente y después de haberla pintado y arreglado los desperfectos empezamos a llenarla con los muebles que habíamos comprado. Estaba quedando muy bien, y la verdad es que gracias al tiempo libre que teníamos los dos y a la ayuda de Frank, que venía de vez en cuando a visitarnos, estaría lista en poco tiempo.
Cada noche, después de llegar del duro trabajo de la obra, tomaba una ducha y me acostaba a leer. No me dormía hasta que oía a Nick desearme buenas noches sin abrir la puerta de mi habitación ya que era primavera y yo dormía en ropa interior. Siempre fue muy tímido en ese sentido, y siempre respetó mi intimidad. Poco a poco fuimos entrando en mayor contacto, pero a lo más que llegábamos era a estrecharnos la mano o darnos una palmadita en el hombro. Sólo en una ocasión me abrazó y unas horas después me pidió perdón mil veces y me dijo que no volvería a pasar, sin embargo no fue capaz de prometérmelo.
Estábamos en los recreativos con Mer y Frank, los cuales se habían hecho muy amigos, y sin previo aviso llegó Amy. Justo cuando iba a saludarla Nick me agarró de la camiseta y tirando de mí me dio un largo y fuerte abrazo mientras notaba cómo sus encendidas mejillas desprendían calor. Cuando nos separamos lo hicimos lentamente y nos miramos con incredulidad unos instantes, después me giré y pude ver cómo Mer y Frank mostraban una tierna sonrisa, mientras que Amy parecía disgustada con alguno de nosotros.
Nick y yo pasamos todo el camino de regreso a casa, el cual habíamos decidido hacer a pie, en silencio. Y cuando llegamos el chico me preparó la cena y un baño de burbujas.
-¿Qué quieres? –Pregunté al ver tanta amabilidad.
-Lo siento, hoy no debí abrazarte. Ha estado mal.
-¿Qué? –Me eché a reír –Nick, no seas estúpido. Sólo ha sido un abrazo, no tiene nada de malo, todos los amigos se abrazan.
-¿Tú y yo somos amigos? –Preguntó mirándome.
-Claro. ¿Qué si no? –Y sin esperar respuesta subí a tomar el baño que Nick me había preparado.
El caso es que después de dos meses seguíamos prácticamente en el mismo punto. El único cambio importante era que habíamos dejado de salir con mi habitual pandilla por lo sucedido con Ethan, sin embargo conservaba el número de los demás por si algún día me apetecía quedar con alguno. Por el momento éramos Mer, Frank, Nick, yo y, en ocasiones, Amy, a la que nadie había invitado pero que se empeñaba en estar con nosotros, o como pensaba yo, con Nick que parecía odiarla.
Pasado un mes más los cuatro decidimos tener un poco más de vida social y, convencidos por Frank, decidimos hacer un viaje a Londres.
No teníamos a nadie de quien despedirnos o a quien echar de menos así que irse fue fácil. Lo más dramático que hubo fue una llamada de la madre de Mer para decirle que comiera bien. Frank no estaba muy unido a sus padres, no sabía nada de los de Nick y los míos estaban muertos.
Después de horas de viaje estábamos agotados así que nos fuimos directos al hotel en el que residiríamos la siguiente semana. Las habitaciones eran de dos personas y Mer y Frank estaban más que empeñados en quedarse en la misma, todos sabemos por qué. No es que fueran a empezar una relación ni mucho menos, pero estaba claro que existía cierta tensión sexual entre ellos. Como estábamos demasiado cansados para protestar, cedimos y acabamos durmiendo en la misma habitación, sólo separados por un metro.
AAAAAHHHH MER Y FRANK, MER-Y-FRANK!!!!!
ResponderEliminarDios, solo de imaginarlo... :Q__
xD
Nada, que no se deciden Reila y Nick a decirse nada --"
Y Amy va detras se Nick? O de Sheila? *pensativa*
Quiero, no, NECESITO saber que pasara en ese viaje YA x.x
Me encantaaaaaaaa la historia (y su escritora) e_e