martes, 8 de noviembre de 2011

19.

La tensión me paralizaba el cuerpo y Nick, que se encontraba de rodillas enfrente de mí, no parecía reaccionar.

Desde el interior de la vivienda nos llegaban los gritos y risas de los invitados.

-Siempre te quedará la opción comodín… -Insinuó Nick.

-¿Y cuál es esa?

-¿Reila? ¿Estás ahí? –La voz de Gerard se oía de cerca.

-¿Quién es ese?

-Oh, Dios. Es Gerard… Estaba bailando con él y le he dejado tirado.

Nick se levantó y me cogió de la mano, dispuesto a que saliéramos los dos de allí. Pero Gerard nos vio antes de que tuviéramos tiempo de ir muy lejos y con un “hey” hizo que me parara en seco.

-¿No me habías dicho que Nick no era tu novio? Entonces, ¿qué hacéis los dos aquí solos? –Preguntó con el cejo fruncido.

-Esto… Em..

-¿Le has dicho eso? –Dijo Nick expresando asombro. –Pues sí, soy su pareja desde hace tres años. No entiendo por qué te ha dicho algo así… Supongo que es porque estábamos pasando una mala época. Pero bueno, ya está todo arreglado. ¿Verdad cariño? –Me miró sonriendo.

-Sí, todo arreglado. –Atiné a decir.

-Demuéstrenlo.

Entonces Nick se acercó a mí y me susurró en el oído:

-Ahora, corre.

Y corrí. Corrimos lejos mientras los dos reíamos a carcajadas. Y, una vez que ya no pudimos oír los gritos que nos llamaban y pedían nuestro regreso, paramos. Fatigados nos sentamos en la fría hierba nocturna y contemplamos durante un rato las estrellas que nos observaban desde el cielo.

-¿Por qué no me besaste simplemente? En lugar de huir, quiero decir. Eso lo habría convencido.

-No quería ni por asomo que nuestro primer beso fuera porque un desconocido nos incitaba a hacerlo. Además, correr es más divertido. –Explicó con una sonrisa mientras me miraba.

-Nick, ya no somos niños. El primer beso no es algo tan importante…

-Ya. En cualquier otra pareja me parecería algo normal, pero quiero que nuestro primer contacto sea diferente a cualquier otro. Quiero que sea especial.

-Y, ¿cuándo te parece adecuado que suceda?

-No podemos planear eso. Tiene que salir por sí mismo para que sea de verdad especial. –Dijo acostado en la hierba y con las manos en la cabeza mientras miraba el cielo. Un pequeño mechón de su flequillo negro le resbaló por la frente.

-Nick... –Respondió con un gemido. –Si como tú dices me quieres… Amy…

-¿Qué pasa con Amy? –Me interrumpió casi gritando a la vez que se sentaba con las manos apoyadas en el suelo. -No te habrá dicho nada, ¿no?

-¿Sobre qué? ¿Estás con ella o algo?

-¿Qué? –Se calmó, pero parecía extrañado. –No, claro que no. ¿Qué sabes tú sobre esa chica?

-Es muy maja.

-¿Nada más? Pues es lesbiana.

-¿Entonces por qué ha estado tan cariñosa contigo últimamente?

-¿Cariñosa? No veas el tiempo que ha estado dándome la chapa para que le diga una manera de conquistarte… Y claro, yo me cabreo ante la posibilidad de que las cosas entre vosotras pudieran salir bien y me pongo insoportable contigo.

-Y con ella.

-Pero ella me da igual. –Dijo con indiferencia.

-Además, ¿por qué crees que me enamoraría de una tía?

-¿Piensas que soy tonto? ¿Te crees que no sé que te acostaste con Mer en la fiesta de Frank?

Me ruboricé y se acercó a mí.

-Eres monísima, en serio. Y me alegro de que Ethan te dijera que te quitaras el tinte azul y te pusieras el negro otra vez. Es lo único que le agradezco. –Confesó acariciando un mechón de mi larga melena.

Sin saber qué decir miré hacia abajo avergonzada por el recuerdo. Nick me agarró de la barbilla y allí, bajo la luz de la luna, que nos había encontrado, me besó. Como si de una película se tratase me regaló nuestro primer contacto, el que él consideraba tan especial.

No fue un beso brusco, ni apasionado, ni soso… Fue un simple beso sin nada de particular. Pero pensar que la persona que me estaba regalando ese beso era Nick, y que por fin sabía que me quería, me producía un placer infinito, el cual nunca volví a sentir. Podría decir que, durante los años siguientes, cada vez que me besaba era mágico, como la primera vez, pero mentiría. No hubo nada parecido a la primera vez. Hubo momentos inolvidables e inigualables, pero aquel beso quedó en mi memoria como la mayor muestra de confianza que nadie me había dado y, aunque no fuera apasionado, descargué en él todo lo que había guardado dentro. No quiero decir que se lo trasmitiera a él, sino que al besarle todos los sentimientos y las penas contenidas desaparecieron. No sé si me entendéis.

Luego de ese contacto vino otro más brusco, hasta que acabamos los dos tirados en la hierba, uno encima del otro. Atacándonos con besos apasionados y caricias desesperadas, hasta que acabamos desnudos e hicimos el amor. Allí, en la intemperie, una noche estrellada, con una luna que nos observaba desde el cielo y admiraba cada suave movimiento de nuestros cuerpos. No tenía frío, ni calor, ni sufría por el duro suelo… Todo era perfecto. O a mí me lo parecía.

1 comentario:

  1. *_____________________________*
    Es tan jodidamente hermoso todo.
    Tan dulce, y romántico, y tierno y me encanta.
    Me da envidia, realmente ._.
    Pobre Gerard, que le ha vuelto ha dejar ahí con un palmo de narices xD Pero me alegro de que hayan salido corriendo porque si no, no habría pasado todo eso.
    El primer beso x_x Dios, el primer beso...
    Pero no me gusta eso del final. "Todo era perfecto. O a mí me lo parecía".
    Yo quiero que sea perfecto D:

    Sólo algo más. SIGUEEELO.
    <3

    ResponderEliminar