miércoles, 14 de septiembre de 2011

8.

Me pasé una semana sin ver a Nick. No tenía ni idea de dónde estaba, no me cogía el teléfono ni contestaba a mis mensajes. Estaba preocupada, pero no porque le quisiera ni nada de eso, sólo que vivíamos juntos y en cierto modo me sentía responsable de cuidar de él.

Ethan me llamó al día siguiente, como había prometido. Estuve media semana en la calle y la otra mitad en la cama, con él. Siempre con él… Incluso se quedó a dormir en casa un par de días. Ahí fue cuando se enteró de que vivía con Nick y noté que se había puesto bastante celoso y a la vez contento de que estuviera desaparecido. En ese momento lo odié, más por instinto que por sentimiento… Supongo. No paraba de hablar de la fiesta “tan guay” a la que íbamos a ir el sábado. Que si iban a ir cientos de personas, que si la bebida iba a ser buena, que si no sé qué de la música… En esos momentos yo aprovechaba para desconectar y me preguntaba cómo y dónde estaría Nick. No es que no quisiera ir a la fiesta, sólo que no me hacía tanta ilusión como a él.

Cuando caminábamos por la ciudad no paraba de mirar disimuladamente en todas direcciones, con la esperanza de cruzarme con Nick. Sólo para saber que estaba bien, nada más. Quería a Ethan pero él no estaba desaparecido, no tenía que sentir preocupación por él y por eso no me sentía culpable de pensar en Nick en algunas ocasiones.

Llegó el fin de semana. Me preparé y al mirarme en el espejo noté cómo una sonrisa aparecía en mis labios. El vestido que me había regalado Ethan me quedaba francamente bien y los tacones le daban un aire más sexy aún al conjunto. No me esforcé nada con el pelo, lo llevaba igual que siempre: Mi melena, que había decidido teñir de castaño claro (mi color natural), caída sobre los hombros. Y el maquillaje era el de siempre: negro para los ojos y un leve tono rojo en los labios. Me di la vuelta para ver la cremallera que recorría mi cuerpo de arriba abajo y sonreí satisfecha. Después de ponerme un par de pulseras estaba lista. No tenía miedo a desentonar ya que Ethan me había dicho que la fiesta rollo rockero así que podría ser yo misma.

Esperé y cuando Ethan aparcó, se bajó del coche y tocó el timbre le abrí la puerta.

-Madre del amor hermoso. –Dijo suavemente.

-¿Te gusta?

-¿Qué si me gusta? Mataría dragones por ti, nena. –Me agarró por la cintura y me besó.

-Qué cursi eres. –Me burlé.

-¿Prefieres que te diga “Dios mío de mi alma, qué buena estás. Podría arrancarte el vestido a mordiscos y follarte aquí mismo.”? Porque es lo que pienso.

-Venga, vámonos. –Dije riendo.

Le arrastré hasta el coche y nos fuimos.

Cuando llegamos a calle en la que era la fiesta (una en la que no había estado nunca) entendí la excitación de Ethan. Realmente era una fiesta por todo lo alto. Los cientos de coches ocupaban todos los aparcamientos a lo largo de la calle y parte de otra, y la música se oía desde bastante lejos.

-Dios… -Susurré impactada.

-Mola, ¿eh?

Una vez conseguimos encontrar un aparcamiento tuvimos que caminar bastante para llegar a la casa y luego tocamos el timbre. Nos abrió una chica no demasiado guapa, supongo que la que más cerca estaba de la puerta porque más tarde supe que no era la dueña de la casa ni de la fiesta.

-¡Hey! –Saludó. Y Ethan y yo entramos.

Nos servimos unas copas y Ethan empezó a presentarme a un montón de gente que no recuerdo. Después de unos cuantos rones fui animándome y empecé a bailar. Ethan no se separaba de mí ni un momento y tampoco su entrepierna de mi cadera. Entre que ya estaba medio pedo y que el roce no cesaba me puse bastante caliente.

-Te espero en el baño de arriba.

Ethan dio un trago a la copa.

-Subo en un segundo. No te vayas, eh.

Subí lentamente cada peldaño de la escalera, contoneándome sin saber si quiera si Ethan seguía mirándome. No tenía ni idea de dónde estaba el baño, algo estúpido por mi parte así que fui probando en todas las puertas, que no eran pocas ya que la casa era enorme. Os aseguro que vi de todo, desde un tío masturbándose hasta una orgía de cinco personas y nadie se dio cuenta de que había abierto la puerta, el alcohol en sangre y los gemidos hacían que yo pasara desapercibida. De repente, mientras avanzaba por el pasillo una puerta se abrió y un chico en calzoncillo salió con una almohada en la mano seguido de una chica que sólo llevaba la parte de abajo del conjunto de ropa interior. Los dos reían a carcajadas y pude ver cómo en un momento el chico le metía mano a la chica y ella le besaba apasionadamente. Decidí pasar por su lado e ignorarlos, yo iba a lo que iba.

Entonces, mientras pasaba por detrás del chico su acompañante le empujó y chocamos. Me miró.

-¿Nick? –Pregunté estupefacta.

1 comentario:

  1. "Mataría dragones por ti, nena"
    A la que has matado con eso ha sido a mi *-*

    Joder con Nick, y parecía tonto el tipo xD
    Donde mierda va con una almohada? (Si es una gilipollez, pero me ha llamado la atencion xDD)

    Voy YA MISMO a leer el siguiente!! o_O

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