-Buenas noches. –Dijo finalmente tras un largo silencio y un suspiro por su parte.
Pero lo dijo como si se rindiera.
-Adiós.
Conseguí dormir después de muchas vueltas en la cama y de tener que quitarme miles de veces a Nick de la cabeza. Cuando desperté tenía un dolor de cabeza y estaba extrañamente hambrienta. Bajé a la cocina y me encontré a Nick friendo beicon y preparando zumo de naranja.
-Espero que tengas hambre –Sonrío.
“¿Qué? Pero si ayer apenas me hablabas… Y mucho menos me sonreías de esa manera. Con ese brillo en la mirada y esas arrugas tan tiernas que se te forman en el borde de los ojos. ¿Pero qué coño dices, Reila? Céntrate.”
-¿Sigues dormida o qué? –Preguntó Nick aún sonriendo.
-Eh, no… Y si, la verdad es que tengo algo de hambre.
Nick me puso un plato delante. No sólo había hecho beicon y zumo, al parecer había preparado tostadas y huevos fritos.
-¿Pretendes que me coma todo esto? –Pregunté arqueando las cejas.
-He visto que estás algo delgada… Come, te va a gustar.
“Bien, se ha fijado en mí.”
-Estás contento esta mañana… O eso me parece. ¿A qué se debe? –Pregunté un poco dubitativa.
-Oh, esta noche no he soñado. Suelo encontrarme mejor cuando no sueño.
-Pues me alegro.
-Esto, Reila… He pensado que quizá podríamos dar un paseo esta tarde… Ya sabes, el otro día sólo tuvimos tiempo de ir de tienda en tienda y podrías enseñarme la ciudad. Un poco, aunque fuera.
-Ah, claro. No hay problema.
Terminé de desayunar un poco ruborizada porque Nick no dejaba de mirar cómo comía y me vestí. Tejanos, sudadera negra sin nada debajo y gorro de lana.
Salimos de casa y nos dirigimos al primer lugar que creí que Nick debería ver.
-Estos son los recreativos. Aquí vengo cuando me aburro demasiado como para no encontrar nada mejor que hacer… No me gusta mucho este sitio pero se pasa el rato.
-¿Jugamos un billar? –Ofreció ignorando mi comentario.
-¿Dos personas?
-¿Con quién sueles jugar cuando vienes sola?
-¿Quién te dice que juego al billar? –Fruncí el ceño.
-Intuición. -dijo serio.
-Pues juego con los chicos que haya… Como puedes ver por aquí no abundan las chicas. Pero si es verdad que normalmente juego con una pandilla que siempre está por aquí. –Eché una ojeada por el local. –Son aquellos.
Nick se dio la vuelta y pudo ver a un grupo de cuatro chicos y una chica.
-¿Ves ese rubio alto? –Mi acompañante asintió. –Pues se puede decir que he intimado bastante con él. No me gusta mucho relacionarme con la gente pero tengo mis necesidades… -reí.
Nick no dejaba de mirarle.
-¡Ethan! –Grité y le hice un gesto para que viniera y se trajera a los demás.
-Hola, guapa. –Me saludó con dos besos y agarrándome de la cintura cuando llegó.
Sus ojos verdes se clavaron en los de Nick.
-Ethan, este es Nick. Nick, este es Ethan. –Les presenté con indiferencia mientras iba a saludar a los demás con unos simples choques de manos.
Oí cómo intercambiaban algunas palabras pero no las escuché.
-Bueno, ¿empezamos la partida? –Preguntó Larry, un tío de la pandilla.
-Claro. Por parejas. –Se apresuró a decir Ethan. –Tú conmigo, Reila.
Los demás hicieron las parejas correspondientes y a Nick le tocó con Amy, la única chica de la pandilla. Supongo que por petición de ella, siempre quería que los nuevos se sintieran como en casa y era muy simpática. No pude evitar sentirme un poco celosa “¿No podía haber sido cualquier otro? Tenía que ser Amy.” Ella era muy guapa, eso estaba claro. Podría llevarse a la cama al chico que quisiera.
-Que saque la pareja de Larry. –Se notaba que Ethan era el cabecilla del grupo. Supongo que por eso estaba de royo con él y no con cualquier otro… Él había marcado territorio desde el principio.
Estuvimos jugando un rato y pude ver que Nick no prestaba mucha atención al juego, tenía la mirada fija en Ethan y en mí. Porque la verdad era que Ethan se estaba pasando con las celebraciones, que si un abrazo, un beso, una suave nalgada… Y no es que no me gustara, que la verdad es que me encantaba. Pero con Nick mirándonos con cara de asesino pues me sentía un poco incómoda.
He de decir que a pesar de que Nick no estaba prestando demasiada atención a la partida, lo estaba haciendo genial. Al parecer se le daba genial…
Me tocaba tirar.
-Espera, tienes el palo mal colocado. –Dijo Ethan acercándose a mí y apoyando su pecho en mi espalda para corregir la posición de mis brazos.
Noté cómo su entrepierna encajaba perfectamente con la curva de mi trasero y no pude evitar menearme un poco. Me estaba provocando y él y yo sabíamos cómo acababan las cosas cuando se ponía así.
Tiré. Fue un tiro perfecto, conseguí meter tres bolas y Ethan besó mi mejilla para celebrarlo.
-Genial, nena.
Nick dijo algo al oído de Amy, y aunque intentó hacerlo de forma discreta le vi. Amy negó con la cabeza y los dos rieron a unísono. Un estúpido ataque de celos me recorrió por dentro, besé apasionadamente a Ethan y le agarré de la camiseta.
Nos metimos en los baños y me aseguré de que nuestros gemidos se oyeran desde fuera. De que Nick los oyera. No esperaba ninguna reacción por su parte pero tampoco esperaba que se quedara de brazos cruzados.
Quéeeeeee?? Por qué con Ethan y no con Nick? --"
ResponderEliminarAyer leí un comentario en tu tuenti que decía algo de follar en el baño y pensé que serían Reila y Nick, pero noooo.
En fin xD A ver si así el tío se cela o algo y ataca xDDD