martes, 30 de agosto de 2011

4.

Abrí los ojos. Me dolía todo… Es lo que tiene dormir en mala posición. Cojeando fui hasta el baño y tomé una larga ducha. Mientras salía al salón y me secaba el pelo miré el reloj: Las seis de la tarde. Aún era temprano. Abrí un poco la cortina para ver la casa de enfrente y allí estaba Nick. Sentado en una silla y dormido con todo su peso apoyado sobre la ventana. Sonreí porque me parecía tierno y porque no entendía qué hacía todo el día mirando por la ventana. ¿No tenía nada mejor que hacer?

Cerré de nuevo la cortina y estuve un rato en el ordenador, leyendo alguna historia que encontré por ahí. Me aburría mucho así que después de pensarlo durante un rato decidí salir a ver su casa.

Di unos toques en la ventana en la que reposaba y se despertó sobresaltado. Al verme se relajó e incluso diría que hizo un amago de sonreír. Me abrió la puerta.

-Hola. –Saludé tímidamente.

-Hola.

-¿Puedo pasar?

-Esto… Claro. –Dijo distraído.

La casa se encontraba vacía. Sólo estaba la silla que se hallaba en la ventada, una maleta y la caja que se había caído al suelo el día que tropezamos.

-Oh, qué casa tan bonita.- Bromeé. – ¿La has decorado tú o un especialista? –Río por lo bajo. Como si no quisiera que le oyera…

-Bueno, sé que no está muy allá…

Subí sin permiso al piso de arriba, ignorando lo que estaba diciendo y dejándolo a medias.

-¿Y dónde piensas dormir? –Pregunté al ver que las habitaciones no tenían más que polvo.

-Donde estaba haciendo hace cinco minutos. –Sonrió cómicamente y con semblante satisfecho.

-Bueno, pues ya tengo plan para esta tarde. Que para estar aburrida en casa… Te vienes conmigo de compras.

-Sólo tengo sesenta pavos. No creo que consigas mucho con eso…

-Yo puedo ayudarte. Tengo unos ahorros bastante grandes… No tenía pensado gastarlos en nada en particular y dado que tú los necesitas más que yo, te los regalo.

-No puedo aceptarlo. Buscaré trabajo y compraré todo lo que necesito cuando pueda. –parecía extrañado por mi proposición. Como si nadie hubiera sido amable con él en la vida, como si no se lo esperase.

-Ya, y mientras tanto a vivir del aire, ¿no? No seas estúpido. Ya me lo devolverás cuando consigas ese trabajo del que hablas.

Y sin darle tiempo a hablar salí de la casa y fui a buscar mis ahorros. No tuvo más remedio que seguirme y bueno, lo demás se puede imaginar: Pasamos toda la tarde de un sitio para otro para al final sólo comprar una cama, una cocinilla y una lavadora. Todo ello a domicilio.

No me imaginaba que al mudarse los dueños de la casa se lo habían llevado todo. Siempre me la había imaginado llena de cosas, me divertía pensar qué clase de objetos habría dentro o cómo estaría decorada. Me decepcionó ver que no había nada, pero claro, si te mudas es estúpido dejar tus cosas por detrás.

Las cosas de comer y de higiene básicas me ofrecí a dárselas yo. Es más, me ofrecí a prestarle mi casa mientras íbamos decorando la suya. Sí, iba a meter a un completo desconocido que perfectamente podría ser un psicópata en mi casa. Yo, la chica que no tenía redes sociales para no tener contacto con nadie, porque le parecían estúpidas. Pero la verdad es que me caía bien, y me parecía muy guapo. No admitiré que me gustaba, todavía no.

Aceptó mi propuesta a regañadientes y trajo su caja y su maleta a mi casa. Le ofrecí una de las dos habitaciones vacías y escogió la que más cerca estaba a la mía, pares con pared. Por la noche cenamos algo mientras comentábamos cómo podríamos decorar la casa y luego nos fuimos cada uno a su habitación con un “buenas noches” grabado en la frente.

No me aburriría en una temporadita…

1 comentario:

  1. Van a vivir juntos!! :D
    Es un poco (muy) raro este chico... Pero por eso son tal para cual xD

    Ha sido muy cortito :( Ya quiero el siguiente xD

    ResponderEliminar